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Paula Tróchez, una enamorada de su familia y su trabajo  

Con apenas 16 años, la supervisora vial de Devimar, Paula Andrea Tróchez Foronda, ya tenía en sus brazos a Dayana, su hija recién nacida, que la llevó a madurar más rápido de lo que pensaba. Era el año 1996 y la adolescente, a partir de ese instante, solo pensaba en una cosa: sacar adelante a su hija. 

Pese a que tenía el apoyo de sus padres, ser madre tan joven implicaba nuevas obligaciones. Por eso, después de terminar el bachillerato, a Paula no le quedó más remedio que buscar trabajo. Así fue como empezó su vida laboral, que en un principio la llevó a repartir publicidad en la calle. Pero esta fue solo una de las muchas labores que realizó, pues fue conductora de taxi, trabajó en una estación de gasolina, fue secretaria, impulsadora en supermercados, empleada doméstica y cocinera en un restaurante. Hoy, como supervisora vial de la Concesión Devimar, donde está a cargo de una cuadrilla de 36 hombres, dice que todas esas experiencias fueron enriquecedoras porque le permitieron adaptarse y aprender de todo un poco.
 
Hoy Paula es cabeza de hogar, vive en el barrio El Salvador con su hija Dayana que estudia Contabilidad, y con su mascota Bashira, una Rottweiler muy cariñosa. Además, está al lado de la casa de su papá, a quien acompaña y apoya. Estudió Tecnología en Obras Civiles, lo que le permitió trabajar en el sector de la infraestructura. 

Dice que trabajar en Devimar “ha sido una bendición de Dios”, pues le ha permitido sacar adelante a su hija y cumplir los proyectos personales y profesionales que se pone a diario. 

A sus 39 años, Paula asegura que hay que perseverar para alcanzar los objetivos. Le duelen las injusticias, tiene una fe inquebrantable en Dios y siempre recuerda con cariño a su mamá que ya falleció. 

“Estar en Devimar y en este proyecto trabajando con muchos hombres me ha permitido crecer y aprender mucho. Mis compañeros me respetan y me valoran. Estoy enamorada de mi trabajo y vengo feliz a una obra que traerá desarrollo”. 

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